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Mal de mayo: cuando las abejas desparecen y mueren

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Autor: Pau Ninja
Último episodio en septiembre, 2021

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#236. Veamos por qué el mayor caso de éxito de coevolución de la historia (plantas florales y abejas) está siendo destrozado. Bueno, seguro que muchos han especulado correctamente sobre las razones: humanos.

Hace unos 130 millones de años, al principio del periodo Cretácico, ocurrió algo bastante inesperado: una planta floreció.

Seguramente fue una situación bastante incómoda para la planta porque nadie había visto antes una flor.

Las compañeras que la rodeaban eran musgos, pinos, cicas y en definitiva, plantas con mucho menos glamour, así que lo más probable es que se pusieran a insultar a este planta que le había salido algo tan raro como una flor.

Seguro que estos insultos fue también la primera sesión de bullying de la época, y es que todos sabemos lo crueles que pueden llegar a ser las plantas.

Por esto estoy haciendo la dieta carnívora. No por la carne, pero porque las verduras me hacían bullying si me las comía.

Nadie sabe exactamente por qué ni cómo ocurrió esto de la flor.

Al ser totalmente diferentes del resto de las plantas de la época y al no tener ancestros evolutivos, la aparición de las plantas con flores sigue siendo un misterio de la botánica incluso en la actualidad.

En 1879, un Charles Darwin de mal humor lo consideró como un “misterio abominable”.

Lo que le intrigaba era que las plantas con flores no seguían su teoría de la evolución gradual.

Igual los artistas de hip-hop de los 70 o las más de 10.000 criptomonedas inútiles de la actualidad, parece que las plantas con flores salieron de la nada.

No sólo esto sino que además crecieron muy rápido. Y cuando digo crecer me refiero tanto en volumen como en cantidad.

En sólo cien millones de años, las plantas con flores han conquistado casi todos los hábitats de la Tierra.

Pensad que hoy en día suponen 9 de cada 10 especies de plantas del planeta.

Han redefinido el paisaje y han sentado las bases de nuevos ecosistemas.

Pero un estudio reciente sugiere que Darwin se preocupaba sin motivo porque es muy posible que las angiospermas (las plantas con flor) evolucionaran progresivamente y a lo largo de un periodo de tiempo muy largo, aunque su relativa fragilidad hace que encontrarlas en el registro fósil sea más difícil que, por ejemplo, los dinosaurios.

De todas formas, independientemente de la falta de evidencia histórica, lo que está claro es que este tipo de plantas es seguramente uno de los mayores éxitos de la naturaleza.

Tony Robbins y Tai Lopez quedan en segundo plano en cuanto a los gurús del éxito.

Función de las abejas

Ahora bien, no les demos tanto mérito a las flores, porque no podrían haberlo conseguido por sí solas.

Una angiosperma no puede desplazarse para invitar a otra a una copa. Por eso entreno tanto los músculos del antebrazo. Para que cuando me apoyo en la barra del bar se marque ahí bien ese músculo como arma «seductoria» (si existe la palabra).

Igual que nosotros a veces necesitemos un wingman, un colega que se ocupe de ligar con la amiga para que nosotros podamos hablar con la que nos interesa, las plantas florales también necesitan wingman.

Y nunca mejor dicho porque en este caso, sus compañeras de apoyo sí tienen alas: las abejas.

La historia de las plantas

Se han encontrado nidos fosilizados de abejas y de criaturas similares a las avispas en el Bosque Petrificado de Arizona. Datan de hace unos 220 millones de años, mucho antes de que existieran las flores tal y como las conocemos en la actualidad.

Pero los científicos creen que, cuando empezaron a coexistir, no había demasiada interacción entre las flores y las abejas: las flores eran bastante feas y a las abejas no les llamaban la atención.

Como la naturaleza es sabia parece que las plantas se dieron cuenta de que les faltaba cierto encanto.

Fueron un poco como mi yo adolescente. Feo de cojones hasta que decidí renovarme el vestuario y comprarme lentillas. Pues eso mismo hicieron las plantas florales.

De esa manera, al igual que un Pau gafotas de 15 años, las flores empezaron a evolucionar para parecer más atractivas para las abejas.

Fue entre 90 y 100 millones de años.

Plantas con abejas

Ahí empezaron a desarrollaron los pétalos para competir entre ellas y atraer a la mayor cantidad posible de polinizadores.

Fue seguramente esto lo que hizo que se diversificaran más que alguien en fondos indexados. Por esto ahora podemos encontrarlas por toda la Tierra.

Las abejas lógicamente no se quedaron paradas como un ni-ni.

Como un Pokemon o Digimon, también cambiaron de forma, su estructura y su comportamiento para optimizar su acceso al polen y al néctar.

Esta es seguramente la historia más exitosa de coevolución. De sinergía. La historia de las flores y las abejas conviviendo en armonía y beneficio mutuo durante millones de años.

Al menos hasta hace poco, porque esto sólo el inicio de la historia. El nudo es bastante aterrador.

Las abejas en peligro de extinción

Sabemos que las abejas están en peligro de extinción en todo el mundo pero nadie sabe el motivo. ¿O sí?

A mediados de noviembre de 2006, el apicultor estadounidense Dave Hackenberg hizo un descubrimiento que conmovería al mundo de la apicultura.

En una inspección rutinaria de sus 2400 colmenas, descubrió que 400 de ellas habían sido abandonadas por completo. Las abejas se habían ido. No se habían muerto, sino que habían desaparecido como un padre que te dice que va a buscar tabaco.

En febrero de 2007 ya se habían detectado casos similares en otras explotaciones de abejas de Estados Unidos, con pérdidas de hasta el 90% de las colonias.

Y como digo no eran caso aislados porque a lo largo de la historia se habían producido desapariciones similares. El caso documentado más temprano en la historia se ve que data de 1869.

Problema de colapso de colonias

A esta desaparición se le ha dado muchos nombres:

  • Síndrome de desaparición
  • Mal de mayo
  • Y desde 2006 uno más serio: Problema de colapso de colonias

Que el «problema de colapso de colonias» no es cuando te vas a poner la colonia de cristal en el baño y se te cae en el suelo.

Lo raro de este mal de mayo es que no quedaban abejas muertas, sólo colmenas vacías.

Como si una mañana una abeja obrera solitaria hubiera dicho “estoy harta de trabajar tan duro, me voy de vacaciones”. Y entonces le hubieran seguido 80000 abejas zumbando todo cabreadas.

Durante los siguientes nueve años, este problema acabó con un tercio de todas las colonias de abejas cada año, y nadie podía entender exactamente por qué.

Pero entonces, de un día para otro… dejó de ocurrir.

Tampoco se sabe qué pasó, pero durante los últimos años no se ha vuelto a detectado estos problemas a gran escala.

Y diréis, «ah pero Pau, qué buena noticia, entonces el desenlace de la historia termina siendo feliz, ¿no?»

Pues por desgracia, no.

Muerte de las abejas

Pensad que aunque esto haya dejado de ocurrir, las poblaciones de abejas han seguido disminuyendo. Pero esta vez no han desaparecido.

Más del 30% de aquellas colonias que se han seguido, han muerto cada año durante la última década, y hasta un 40% en los últimos años.

El condado de Hanyuan, en la provincia china de Sichuan, es conocido como la capital del mundo de la pera. No me refiero a las teetas, pero a la fruta.

El problema con esto entonces es que como hay una disminución en la población de abejas locales, la polinización anual que hace falta para garantizar una cosecha completa de fruta se realiza principalmente a mano, flor por flor.

Y en Alemania, un estudio realizado a lo largo de décadas sobre las reservas naturales protegidas descubrió que, a lo largo de los últimos 30 años, el 75% de los insectos voladores de estas zonas habían muerto.

Normal que algunos científicos digan que esto es básicamente una extinción en masa de las abejas, que hará que la mayoría de las especies del planeta mueran.

Y que sepamos, esto ya ha ocurrido anteriormente: en 5 ocasiones.

Tal vez, estamos delante de la sexta extinción masiva.

No me parece una locura porque si nos lo paramos a mirar, las poblaciones de animales están disminuyendo con tanta rapidez en todo el planeta que los investigadores dicen que estamos ahora mismo en un proceso de “aniquilación biológica”.

¿Difícil de creer? claro que lo es, cuando vas haciendo tu vida. Viviendo tu día a día sin ver muchos cambios.

Decimos “animales en peligro” y pensamos en las grandes criaturas emblemáticas, como los tigres o los rinocerontes.

Lo que pasa es que los insectos suponen alrededor del 90% de todas las especies de animales del planeta, y más de la mitad de todos los seres vivos.

Hay aproximadamente 1400 millones de insectos por cada ser humano, pero esta proporción es cada vez más reducida en todo el mundo.

La pregunta es la de siempre, ¿por qué debería importarnos?

Con el asquete que dan los insectos… sobretodo las abejas que contraatacan si las cabreas.

Como ya sabréis, los insectos y en especial las abejas, son cruciales para la supervivencia de los seres humanos.

Existen entre 25 y 30 mil especies distintas de abejas, y todas ellas están pasando por lo mismo. Sin ellas, no hay alimentos.

¿Os acordáis de las plantas de flores que mencionábamos al principio? Pues entre ellas se encuentran las que nos proporcionan frutas, verduras y otros cultivos que suponen la mayoría de nuestras dietas. Todas ellas necesitan ser polinizadas por abejas y otros insectos.

¿Que sigues una dieta carnívora? no importa, porque tu comida comerá estas verduras, plantas y lo que sea.

Según la ONU, hasta el 75% de los cultivos de alimentos del mundo dependen de las abejas y otros insectos polinizadores.

En este sentido, hay un estudio internacional que estima que la producción mundial de alimentos que depende de los polinizadores tiene un valor de medio billón de dólares.

Sin  abejas, nuestro sistema alimentario no colapsaría necesariamente, pero mucha más gente pasaría hambre. Seguiríamos siendo capaces de cultivar productos básicos como cereales, que se polinizan mediante el viento, pero las frutas y las verduras escasearían o tendrían un coste prohibitivo.

Como mínimo, tendríamos que tener acceso a una nutrición de calidad y a la mayoría de las cosas que nos gusta comer. Esto es lo que significa vivir en el primer mundo…

A menos que tengas mucho Bitcoin, tendríamos que decir adiós al café… Pensémoslo por un momento: nada de café.

Pero más allá de nuestras preocupaciones humanas, la muerte de todas las abejas produciría un efecto dominó sobre la mayoría de los principales ecosistemas naturales.

Qué pasa si mueren las abejas

Sin polinizadores habría menos plantas, lo que en última instancia implicaría menos comida para la mayoría de las especies de animales del planeta, y más extinciones de todo tipo. Básicamente, un apocalipsis del mundo natural.

¿Y como evitarlo?

Mudándonos a Marte sería una opción, pero estoy seguro que entonces alquilaríamos lo que sea que Marte tenga de bueno.

Primero debemos entender el problema, lo que es más fácil de decir que de hacer porque hay muchos componentes a tener en cuenta.

Por qué mueren las abejas

Y no, no está provocado por los:

  • Teléfonos móviles
  • Radiación electromagnética
  • Experimentos rusos de control mental
  • Extraterrestres

Los científicos han identificado varias cosas que podrían estar afectando a las poblaciones de todos los insectos polinizadores.

Cambio climático

Posiblemente, el candidato más obvio es el cambio climático, que tiene un impacto en todos los ecosistemas.

Pero para ser objetivos tenemos que decir que no hay muchas evidencias que permitan vincular directamente el cambio climático con la muerte de los insectos.

Destrucción del hábitat

Le podemos sumar la destrucción del hábitat.

Los humanos tenemos una tendencia que saca un poquito de quicio a ocupar los entornos naturales para construir cosas tipo aparcamientos y centros comerciales, dejando menos espacio para que otras especies vivan y se desarrollen.

Agricultura moderna

Muy relacionado con esto último se encuentra la agricultura moderna, que requiere la deforestación de cada vez más superficie de tierra para cultivar alimentos.

Fijaros que en los últimos 50 años la población humana prácticamente se ha duplicado, mientras que las calorías consumidas por persona han aumentado en alrededor de un 30%.

Por lo tanto, la idea es que necesitamos más tierra para cultivar más comida.

Ahora bien, tanto el cambio climático como la destrucción de los hábitats sólo pueden explicar en parte la disminución de las poblaciones de animales salvajes. Además, no explican del todo por qué se mueren tantas abejas. Sólo son supuestos. Hipótesis.

Pesticidas

Para entenderlo, también tenemos que considerar los pesticidas, la malnutrición y los parásitos.

Para aumentar la cantidad y la fiabilidad de las cosechas, la agricultura comercial depende del uso de pesticidas e insecticidas.

O sea que tiene sentido que las abejas, al ser insectos, no reaccionen especialmente bien a que te rocíen la cara con una substancia anti-tu-especie.

Un tipo de insecticida relativamente nuevo, los neonicotinoides, se están utilizando un montón en la agricultura moderna y son mortales para las abejas.

Y no sólo de: pum, te mato. Sino que afectan a su memoria y a su capacidad de orientación.

No sé si este nombre chungo «neonicotinoides» os ha sonado a nicotina, porque es precisamente el efecto similar que sufren las abejas con este químico: se vuelven adictas, lo que hace que vuelvan a por más.

Otros pesticidas tienen efectos menos letales, pero debilitan los sistemas inmunes de las abejas, haciendo que sean más susceptibles a enfermedades y parásitos. Para empeorar todavía más las cosas, hay un enorme descenso en la calidad de la nutrición de las abejas.

Falta de nutrición

En condiciones normales, una abeja se pasaría el día volando de flor en flor, bebiendo su néctar y recolectando polen. Después volaría de vuelta a su colmena, convertiría el néctar en miel, y el polen se usaría como fuente de alimentación proteica en forma de pan de abeja. En este escenario, una abeja podría visitar cada día cientos de flores de distintas plantas, disfrutando así de una dieta variada.

¿Cuál es el problema? humanos, como no.

Los métodos modernos de agricultura tienden a favorecer los monocultivos, es decir, la práctica de plantar superficies enormes con un único tipo de planta.

En el peor de los casos, esto implica plantar miles de hectáreas de terreno agrícola con cultivos comerciales, como la soja o el maíz, que no son polinizados por los insectos. Para una abeja, estos monocultivos son el equivalente a un supermercado vacío.

Un desierto alimentario.

Y diréis: «vale pues plantamos monocultivos de plantas florales». Lo que pasa es que no son mucho mejores.

California produce el 80% de las almendras de todo el mundo, con más de medio millón de hectáreas dedicadas a cultivar casi exclusivamente almendros. Esto supone un montón de flores de almendros en la primavera, lo que requiere de un montón de abejas. Por lo tanto, cada febrero se llevan a California el 85% de todas las colonias de abejas comerciales para realizar la mayor polinización forzada del mundo. La demanda es tan alta que incluso se llevan colmenas de países como Australia.

A primera vista esto sería el paraíso para cualquier abeja: cientos de miles de flores de almendro. ¿Qué más se podría pedir? Pero como todas las flores son de una única variedad de planta, la dieta de la abeja es unidimensional y no tiene diversidad o densidad nutricional. Imagina que sólo comieras una única cosa durante todo el día, y todos los días. No te morirías de hambre, pero tampoco estarías muy sano. Incluso si ese único alimento fuese sólo una parte de la vaca. O verdura.

¿El resultado? que los sistemas inmunes de las abejas se debilitan, se ve agravado por todos estos pesticidas usados en los almendros.

Por lo tanto, con las abejas debilitadas por la mala nutrición y los pesticidas, todo queda listo para los parásitos. En concreto, uno especialmente dañino: el ácaro Varroa destructor.

Parásitos

Esta criatura es digna de una historia de terror

Sólo mide 1,2 milímetros de largo, pero es capaz de provocar un daño que flipas.

Empieza subiéndose a la espalda de la abeja, donde hace cuña para meterse entre las placas que forman el exoesqueleto del insecto.

Una vez ahí, perfora la piel e inyecta un cóctel de enzimas digestivas que licuan gradualmente los órganos internos de las abejas, proporcionando al ácaro un festín en forma de batido de abeja.

Las colmenas solían aguantar los ataques de este ácaro siempre que no infestara más del 20% de la colonia. Pero hoy en día, con la debilitación de los sistemas inmunes de las abejas (por culpa nuestra) y las variantes del ácaro resistentes a los pesticidas, este umbral es de sólo un 3% de la población de abejas.

Y cada vez, el problema es peor y peor. Hay menos residencia.

Solucionar el problema de la muerte masiva de las abejas no es algo que requiera de ingeniería aeroespacial, lo cual es una suerte porque la mayoría de los científicos que trabajan en ello son entomólogos.

Pero sí que es un problema que hay que solucionar si quieres que en medio siglo nuestros descendientes tengan una dieta nutritiva y por lo tanto vivan sanos.

Sobre este podcaster ninja

podcaster En internet soy Pau Ninja y aunque tengo muchos blogs de mil temáticas que me parecen interesantes… Sólo tengo un podcast. Este. En la senda hacia el conocimiento cambié la katana por un micrófono para combatir la sed de curiosidad.

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