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Masculinidad: no hay alternativa

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Autor: Pau Ninja
Último episodio en septiembre, 2021

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#248. Tengo que dejar de mirar Twitter y otras redes sociales porque termino encendido. Inspirado por la caca que se ve en las noticias y la falta de sentido común que tenemos he tenido que hacer otro episodio del tema.

¿Perteneces a ese grupo de cinco de cada diez caucásicos que sufren de una embarazosa y debilitante aflicción genética? ¿No puedes salir de casa sin pegar o violar a una mujer? ¿Eres incapaz de resistirte a la necesidad de acosar sexualmente a tus colegas femeninas del trabajo? ¿Te pasaste tu infancia moliendo a palos a tus amigos? ¿Sigues dedicando todos los encuentros sociales a enseñar tus espectaculares abdominales y a sacarte el miembro para compararlo? Entonces lo que temías era cierto: sufres de una horrible enfermedad llamada “masculinidad”. Pero no te preocupes, mi desagradable y peludo amigo, porque hay una cura: se trata de “Anti Hombre” el medicamento que ha demostrado reducir tu testosterona y erradica tu masculinidad en 30 días. Totalmente garantizado. ¡Y ahora con soja añadida!

Hablamos sobre la toxicidad de la masculinidad según occidente y porque este es el mensaje que cada vez más activistas de género y corporaciones que buscan una fachada virtuosa quieren que creamos.

Quieren quedar como los buenos de la película defendiendo una idea de problemas que no existen. Que hemos creado.

Este es el problema de la abundancia: cuando tenemos mucho de todo, nos aburrimos y tenemos que buscar otra mieerrda que mezclar.

Di mis argumentos sobre porque la masculinidad no es tóxica, pero hoy querría meterme aún más en este fregado intentando vincular (o desvincular) este constructo social con el biológico.

Qué es la masculinidad

La masculinidad es algo completamente distinto del sexo biológico de alguien.

Claro que los rasgos masculinos salen a raíz del sexo biológico, pero si nos ponemos técnicos, entonces:

La masculinidad es un constructo social con un conjunto de rasgos presentes de forma innata en la mayoría hombres.

Digo en la «mayoría» porque no es en todos, y lógicamente también están en mujeres pero de una forma menos intensa.

Hay el factor individual pero aquí estoy hablando del colectivo. Un colectivo que puede ser diferente entre culturas del mundo, pero estaréis de acuerdo que los rasgos más básicos o fundamentales que forman la masculinidad son universales y no sólo están presentes en los humanos.

Rasgos que toman diferentes nombres y formas depende de qué fuente miremos pero vienen a ser lo mismo.

  • Estoicismo
  • Resiliencia
  • Fuerza
  • Valentía
  • Independencia
  • Asertividad

Antes de juzgar a los hombres por ser demasiado asertivos por recurrir de vez en cuando a la violencia, o demasiado estoicos por no mostrar emociones, es importante entender cuál es el origen de estos rasgos.

Porque estos rasgos propiamente dichos no son constructos sociales.

Origen

Los hombres no pasan a ser masculinos porque les decimos que “llorar es de niñas”. La masculinidad de los hombres se ve intensificada o reforzada en ciertas culturas debido a presiones sociales. Pero los rasgos masculinos tienen su origen en nuestra biología, desarrollada durante (al menos) 200.000 años.

Hace miles de años, la naturaleza decidió un día que la manera más eficiente de perpetuar una especie con la reproducción y de garantizar su longevidad consistía en dividirla en dos sexos.

Una división que lógicamente podemos ver por todo el reino animal.

De todas formas lo que también se puede observar en todas las especies animales son los distintos roles inherentes a cada sexo.

Dejando a un lado los caballitos de mar que se pueden quedar embarazados, las crías de todas las especies son incubadas por el sexo femenino.

Desde un punto de vista logístico tiene sentido que las hembras hayan evolucionado para tener rasgos fisiológicos y de comportamiento que propicien el desarrollo saludable y el cuidado de sus crías: empatía, consciencia emocional, paciencia y ternura.

¿Es casualidad que en una clase universitaria de enfermería la mayoría de las estudiantes sean mujeres?

Obviamente, a nivel supervivencia también era vital que las hembras nunca se pusieran a ellas ni a sus crías en una situación de peligro, por lo que la evolución adjudicó ese papel al otro sexo: los machos.

Competitividad

Los machos desarrollaron más fuerza física y valentía natural para cazar y proporcionar alimentos a sus tribus y a sus parejas.

De esta manera, los hombres evolucionaron para mostrar agresividad, resiliencia y asertividad en base a la competitividad.

Los hombres entonces, podían competir con otros machos rivales y proteger a sus tribus de otras que tenían lanzas más afiladas.

Como no, estos rasgos eran esenciales con la civilización. La evolución cultural no ha seguido la misma línea que la biológica, que tiene un camino mucho más lento. Entonces…

¿Por qué no podemos acabar con ellos en la actualidad?, ¿no son innecesarios en el siglo XXI?, ¿acaso esos rasgos no provocan toxicidad en nuestras sociedades?

Estas preguntas son las que nos quieren meter en la cabeza los guerreros de la justicia social.

Lo que pasa es que la masculinidad es un constructo social con una naturaleza que ha ido mutando a lo largo de las generaciones.

Los hombres también lloran

No ha habido un momento en la historia donde ser hombre y mostrar emociones sea tan aceptado como hoy en día.

Que comparta sentimientos con amigos, que llore y que cuente lo que le pasa por la cabeza sin retenerlo.

La mayoría estaremos de acuerdo que en este aspecto, estos avances sociales son tanto increíbles (teniendo en cuenta de donde venimos) e innegablemente positivos hacia un mundo más… llamémoslo armonioso.

En si mismos no contribuyen a degradar la masculinidad de los hombres.

Lo que pasa es que no son estos rasgos los que los activistas autoritarios de izquierdas están intentando suprimir.

Lo que está en el punto de mira es el lado más asertivo, dominante y duro que está presente en la biología de todos los hombres, en distintos grados.

Masculinidad tóxica

Estos rasgos, y las acciones que se pueden asociar con ellos, son lo que se suele llamar “masculinidad tóxica” de la que ya hablamos hace unos capítulos atrás.

Os comenté que este «comportamiento tóxico» no se puede relacionar con la masculinidad y necesitamos otro término para definir a la masculinidad tóxica.

La maldad está presente en todos los sectores demográficos de la sociedad. Pero no deja de ser innegable que los hombres cometen más crímenes y nadie debería afirmar que cualquiera de los dos sexos es perfecto y ambos se deben castigar por igual.

Antes de culpar a la masculinidad de que haya más hombres que mujeres liándola, dejadme que afirme que la masculinidad hace más bien que mal para todo el mundo. Tanto hombres como mujeres.

Sólo un cabeza de chorlito diría que los hombres nunca hacen lo que no deberían hacer (de hecho una 3/4 partes de las personas arrestadas son hombres), pero por cada acción negativa cometida en el mundo por un hombre, hay unas cuantas de positivas.

Vivimos en una sociedad… (ya está, el meme) en el que todos los hombres son culpados por igual por crímenes de una minoría.

Diferencias entre hombres y mujeres en la sociedad

Pero la masculinidad nación de un deseo natural, biológico de los hombres de proteger y proveer a sus familias.

  • Cuando un bombero rescata a un niño de un edificio en llamas, es la masculinidad haciendo el bien.
  • Cuando un policía arresta a un asesino, un violador o un maltratador, eso es la masculinidad haciendo el bien.
  • Cuando millones de hombres dieron sus vidas para evitar que el fascismo y la tiranía sepultasen al mundo en 1914 y en 1939, eso era la masculinidad haciendo el bien.

Pero fijaros en esta palabras: proveer y proteger.

  • Cuando un hombre lleva a su hija al colegio, le da un beso y le desea que tenga un buen día, eso también es la masculinidad haciendo el bien.
  • Cuando un hombre trabaja más de diez horas al día para alimentar, vestir y dar refugio a su familia, eso también la masculinidad haciendo el bien.
  • Cuando Alexander Fleming inventó la penicilina salvando a millones de vidas, eso también fue la masculinidad haciendo el bien.

¿Que las mujeres pueden hacer todo esto? por supuestísimo.

Del mismo modo que las hembras de una especie acostumbran a tener empatía, consciencia emocional, paciencia y ternura, los machos también tienen estos rasgos aunque en menos intensidad.

Y lo mismo pasa con proteger y proveer, pero al revés.

Decir que esto no es así es como decir que la insulina no existe, porque son hormonas como la testosterona o los estrógenos que guían estas emociones.

Así que intentar aplastar la mayoría de hombres por lo que hacen algunos es una giliiipollez porque los malos no dejarán de ser malos porque sean menos masculinos. Sólo estarán más frustrados y cuanto más frustrada está alguien, más propenso a cometer aún más atrocidades.

La masculinidad y la feminidad

La masculinidad y la feminidad son los dos pilares sobre los que se sustenta una sociedad cohesiva, productiva y con futuro, lo cual es beneficioso para todos.

Si acortas o eliminas uno de esos pilares, la sociedad que hemos construido a lo largo de miles de años y que hemos protegido contra la tiranía y el mal se derrumbará.

Ahora bien, ¿cómo agradece la sociedad a estos hombres del día a día?

Pues los denigra en las redes sociales, en la prensa, en las escuelas, en la cultura popular e incluso en la publicidad. ¿Con

  • Los hombres se suiciden 3 veces más que las mujeres.
  • Los hombres son 2 veces más propensos a ser las víctimas de violencia y robos.
  • Son entre tres y cuatro veces más propensos a ser asesinados.
  • El 96% de las víctimas de accidentes laborales son hombres.
  • Los hombres acaban encarcelados entre cinco y seis veces más que las mujeres.
  • Y el 86% de todas las personas sin hogar son hombres.

Son datos que lanzo para poner en perspectiva que no es de color de rosa para los hombres tampoco.

Pero se culpa en la masculinidad hasta en los colegios desde cada vez más pequeños provocando un crisis de desarrollo en los jóvenes, si no ¿por qué los niños llevan sacando peores notas que las niñas desde hace décadas?

Algunas escuelas en el Reino Unido que están planteándose prohibir el rugby, una parte fundamental del desarrollo de los chicos jóvenes de ese país desde principios del siglo XIX.

Y en algunos países occidentales hasta se ha prohibido el juego de balón prisionero por ser (cito textualmente) «demasiado agresivo».

Claro que estos juegos y deportes pueden provocar lesiones, pero tienen los deportes de competitividad (uno de los rasgos de la masculinidad) tiene un papel fundamental a la hora de desarrollar el carácter en los chavales.

Actitud fuerte, competitividad, trabajo en equipo, protección, proveer.

Competitividad

Pero nos encontramos que la competitividad ha sido prácticamente erradicada de los colegios de Occidente: todo el mundo recibe un premio por su participación, y no hay ganadores ni perdedores.

Cuando un niño fracasa miserablemente en un deporte y no le dan ninguna copa, ¿sabes que le estás enseñando? Que la próxima vez debe esforzarse más. Y no sólo en los deportes, sino en cualquier aspecto de la vida. De hecho, es una de las lecciones más importantes que podrá llegar a aprender jamás.

De la misma manera que el exceso de higiene durante la juventud debilita el sistema inmune, proteger demasiado a los niños deriva en sociedades débiles.

Dejas que el niño juegue en la arena y en el barro no sólo por la experiencia que le crea, pero porque su sistema inmune se va volviendo cada vez más fuerte, como un super Sayan.

Masculinidad en Suecia

Ahora que estoy en Estonia, no muy lejos de aquí, en Suecia esto se ve multiplicado por mucho, por desgracia.

Varios colegios de Suecia han hecho esfuerzos enormes para eliminar las palabras “niño” y “niña” de los vocabularios de los chavales.

Me saqué un B2 de sueco, pero es en el A1 que aprendes los: «él» y «ella». Que en sueco son «han» y «hon». Pues han optando en su lugar por el pronombre de género neutro “hen”.

En 1998 se aprobó una ley que obligaba a todos los colegios suecos a trabajar activamente contra los estereotipos de género.

En teoría todo esto suena muy utópico, pero en la práctica no es más que un lavado de cerebro que provoca dificultades en el desarrollo de estos niños cuando son adolescentes y adultos.

A estos niños se les enseña que deben ignorar la ciencia básica e ir contra el impulso biológico natural de sus cuerpos.

Sin libertad para dar rienda suelta a su masculinidad en el patio de recreo y en casa, estos niños crecerán hasta convertirse en hombres incapaces de competir en el trabajo y en cuestiones personales, incapaces de defenderse a sí mismos y a sus familias.

Y digo que es un lavado de cerebro porque no tienes más que echar un vistazo a lo que están haciendo en parvularios de Suecia.

Ahí, tanto a los niños como a las niñas a partir de un año de edad se les segrega para poder adoctrinarles sistemáticamente en cuanto a sus roles de género.

A los niños se les hace jugar con cocinas de juguete y darse masajes entre ellos.

A las niñas se las fuerza a que griten “¡no!”.

El colegio tiene en nómina a una “especialista de género” para obligar a los niños que se niegan a participar en actividades femeninas como la danza.

Además, a los niños se les anima a que se pongan vestidos. Y en un caso, a una niña que solía ser “muy afeminada” según su madre, se la educó para que fuera más ruidosa hasta el punto de que sus padres notaron que en casa se comportaba de forma más “descarada y desafiante”.

Quiero remarcar, que no creo que haya problema en dejar a que un niño juego con cocinas, baile, se vista de mujer o lo que le de la puttta gana.

O que una niña juegue a los Action Man, diga que no, sea más agresiva o algo así pero por su propio pie.

Como experimentación de la vida y de su entorno.

El problema aquí es que los están obligando a adoptar roles.

Fijaros que en estas escuelas se observó que cuando a los niños no se les forzaba a jugar con juguetes típicamente preferidos por el género opuesto, los niños volvían a jugar con coches y las niñas con muñecas.

Los niños gritaban y daban más golpes. Pero el personal del colegio decía que esto no estaba bien.

Podría decirse que su biología les impulsaba a adherirse a sus roles de género naturales, y no me extraña que algunos lo hayan etiquetado de abuso infantil, que ya sabéis que un abuso no tiene porque ser físico.

Niños sin padres

Claro que pueden salir niños increíbles de familias que sigan otros esquemas diferentes, pero en términos generales vemos que las estadísticas relativas a núcleos familiares en los que falta el padre muestran una tendencia clara.

Y estoy seguro que si analizara la de padres solteros en los que falta la madre también habría ahí falta de empatía, inteligencia emocional y demás.

Pero como hoy nos centramos en la masculinidad, vemos que los niños que crecen sin una figura paterna sufren el doble de abandono escolar, son el doble de propensos a sufrir obesidad y cuatro veces más proclives a acabar en la pobreza.

También es más probable que cometan crímenes, que vayan a la cárcel, y que abusen de las drogas y del alcohol.

Por su parte, las niñas sin padre tienen siete veces más probabilidades de quedarse embarazadas cuando son adolescentes.

Masculinidad alternativa

Siempre reitero en este podcast lo importante que es la libertad y las distintas vertientes que tiene.

Igual que con la libertad de expresión os parecerá fundamental que protegemos la libertad de decidir tanto de hombres como mujeres.

Para que elijan o tengan la oportunidad de decidir quien quieren ser (o aspiran a ser).

Que caminen como quieran, hablen con quien quieran o se pongan la ropa que quieran.

Lo que pasa es cuando se trata del derecho de un hombre de abrazar y afirmar su masculinidad de forma positiva, se suele etiquetar como un “privilegio masculino sexista” por parte de los medios de comunicación y los activistas tribales de Internet.

Y al hacerlo, cada año se erosiona más el derecho de los hombres a abrazar su masculinidad.

Cuando se tendría que reforzar esta masculinidad. Ni culparla ni denigrarla.

Así que no os avergoncéis de vuestra masculinidad mis ninjas peludos, porque es lo que ha construido los caminos que se extienden bajo vuestros pies.

Bomberos, paletas, policías… no harían tan buen trabajo si no fuera por la masculinidad y esto también hay que aplaudirlo.

Sobre este podcaster ninja

podcaster En internet soy Pau Ninja y aunque tengo muchos blogs de mil temáticas que me parecen interesantes… Sólo tengo un podcast. Este. En la senda hacia el conocimiento cambié la katana por un micrófono para combatir la sed de curiosidad.

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